21/4/17

Mi paso por las Ludus Myrtea 2017


Del 31 de marzo al 2 de Abril fueron llevadas a cabo las jornadas Ludus Myrtea 2017. Y digo fueron llevadas a cabo porque están organizadas, movidas y animadas con no poco esfuerzo por la gente de Marrangos Rol Club, Comunidad del Roleo y la Asociación de Rol de Molina de Segura (ARMS). Vaya por delante mi respeto y mi agradecimiento por el trabajo de todos ellos (Víctor, Chío, Quique,... Nombraría a más pero soy un desastre para los nombres, no me lo tengáis muy en cuenta), porque aquí el firmante se lo pasó de fábula gracias a ellos, a los jugadores que pasaron por mis mesas (Vicente, Adrián, Belén, Jesús, Antonio, Maripaz, Paco, Luís) y a aquellos con los que compartí unos minutos de conversación al menos (Pedro, Verion...); ojalá que mi aportación haya dado siquiera la mitad de lo que me traje yo.



En realidad no tengo mucho que contar, porque sólo estuve un día y me pasé la mayor parte del tiempo dirigiendo. Dos partidas, que se alargaron más de lo que pensaba (sí, aquí al que va dando lecciones de cómo no alargar las cosas más de la cuenta se le pasaron de tiempo las partidas), pero salvo una excepción por completo entendible todos aguantaron hasta el final. ¡Imagino que no lo haría tan mal!

Llegué con el tiempo apurado a eso de las 10:30 y ya tenía a mis jugadores listos para descubrir lo que era Savage Worlds y Doom, ¡y no conocían ninguno de los dos! Reconozco que me subió un escalofrío casi orgásmico de placer sádico pensando en lo que se les venía encima. La partida tardó un poco en empezar porque hubo que organizarse el tema de sillas con otras mesas de juego ya que había más juegos organizados que salas, lo cual no es mala noticia porque significa que hay mucha participación, pero a pesar de haber 3 sesiones simultáneas en la misma sala no hubo el menor problema. Eso si, tener Doom y Hora de Aventuras en el mismo espacio físico me dio algunas ideas...



A pesar de la portada que reproduzco debajo de estas líneas el grupo de jugadores se tragó cuando les dije que la partida era de Ciencia ficción hard, pobrecillos. El sistema lo pillaron rápido, como viene siendo habitual con Savage Worlds, y descubrieron que los benis son la salvación de cualquiera.

No os voy a destripar la partida porque la tengo pendiente de corrección y terminar de redactar para liberarla, pero os diré que el crescendo de relatos y notas de supervivientes de la nave Apollo, unido al aumento exponencial de violencia y salpicaduras de sangre, hizo que los jugadores se pusieran casi tan nerviosos como sus personajes. Yo diría que la frase de la partida fue "me siento muy identificado con mi médico cobarde, porque yo ahí tampoco quiero entrar, no sé si es mejor morirnos asfixiados". El resto de jugadores no le fue a la zaga y su lucha por la supervivencia fue dramática, llena de decisiones difíciles y plagada de sustos. Entonaré el mea culpa porque la aventura se alargó más de lo debido, incluso habiendo empezado más tarde de la cuenta, y que me fallaron los cálculos de lo que iba a durar cada parte de la trama.

Un grupo de juego muy entregado que superó con nota los peligros a los que se vieron abocados como tripulación de la Belerofonte, y que luego tuvieron el detallazo de ir contando que se lo habían pasado genial, ¡que me he enterado!

El tiempo de la comida fue escaso porque tocaba dirigir otra partida en apenas una hora, y reconozco que me vine arriba cuando varias personas me preguntaron por Fuego en el Pacífico 2 (la partida de mi Tipos Duros). Aún tuve tiempo para unos minutos de charla con Pedro Gil al lado de la mesa donde Cristóbal ponía en un brete a los aventureros en La isla misteriosa, y me contó las cositas que me perdí de la charla que habían dado en que hablaban sobre el juego de mesa de Aventuras en la Marca del Este que tienen en desarrollo. Una conversación necesariamente corta, pero jugosa.

A las 16:00 comenzaba Fuego en el Pacífico 2: Venganza, la segunda partida que dirigí. Sólo tenía tres jugadores, y así salimos adelante; después de esta experiencia, que fue un bajón importante porque pensaba que se apuntaría toda la gente que se interesó antes, tomé nota de varias cosas:

  1. Nunca llames a una aventura de jornadas como una segunda parte, habrá quien piense que tenía que haber jugado la anterior. 
  2. Si quieres garantías de que se llene usa un juego conocido. 
  3. La gente que supera esas dos anteriores tienen tendencia a ser la hostia.


Así que con los tres jugadores (uno que repitió del año anterior y una pareja que pilotaban mucho de pelis de acción) empezamos. La partida se alargó más de la cuenta, pero los tres dieron todo de sí y se entregaron al máximo para ser los héroes de una función en la que se habían convertido ya en protagonistas muy a su pesar. Si durante la mañana los jugadores de Doom lo dieron todo, en ésta partida aportaron ideas y descubrí con satisfacción que tenía ante mí tres personas que disfrutaban con el cine de acción y que se lo pasaron pipa con la partida. En particular diré que me resultó muy satisfactorio que fuera la jugadora de la mesa quien sacara más referencias al cine de acción de los 90, una auténtica connoisseur.

Resolvieron los problemas con eficacia, obligándome a improvisar más de una y más de dos veces, humillaron de forma pública y notoria a mis masillas de élite y derrotaron a Jean Cla... Al maloso con una épica mezcla de tiradas brutales, fuego cruzado y unos cuantos benis. Fue como ver una película de Hollywood, pero a lo bestia y con más cabeza, porque algo le daban al coco antes de liarse a mamporros. Lo que yo os diga, un lujo.

Acabada la segunda partida estuve hablando un rato con Verion, con quien ya coincidí también en las Ludus el año pasado, de lo divino, lo humano y las futuras cosas que hay para Espada Negra. Me quedó claro que, al contrario que otros juegos que se han publicado por editoriales y con muchos más recursos, el juego de la Hermandad tiene mucha vida por delante. Y tras una pizza que casi le escatimo a la organización me enseñaron a jugar a alguna cosilla de mesa, yo que tengo una alarmante carencia de cultura de juegos de mesa, soy prueba viviente de que un día das con un mal juego o un mal cicerone y te fastidian toda la existencia futura, pero con Mascarade disfruté como un enano y me reí mucho. De hecho es un juego que ya obra en mi poder y espero repetir esas risas ya en casa con los amigotes.

¿Tengo que dar una conclusión? Que en 2018 pienso repetir, llevando Fuego en el Pacífico 3 y otra partida no relacionada, y que no sé qué estaréis haciendo con vuestra vida si no vais todos vosotros.

Disclaimer: memorizar las marcas en el anverso de las cartas de Mascarade es algo que nunca he hecho ni volveré a hacer. De verdad.

Disclaimer 2: las gafas en la imagen principal es primero porque los jugadores lo molan todo, y segundo porque yo me lo pasé pipa pero es posible que no quieran que se les reconozca por la calle después de haber tenido trato conmigo.

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