Creando mundos diferentes

En esta entrada intento responder la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto debe una ambientación de fantasía ser diferente de la realidad?

Pongamos un ejemplo: la Tierra Media. Es una ambientación de fantasía. ¿En qué es diferente a la Tierra? En primer lugar, en el mapa. Si miramos un mapa de la Tierra Media vemos claramente que no estamos en la Tierra.

Esto no es la Tierra

Luego, si leemos sobre esta ambientación veremos que hay diferentes especies humanoides, monstruos sobrenaturales, magia, y semidioses caminando entre las personas. Creo que eso resume bastante la diferencia, y perdonad la simplificación y la falta de encanto.

Pero si lo pensamos bien, son muchos más los parecidos que las diferencias: hay caballos, cuervos, cerveza, pan, conejos, olmos… En definitiva, las mismas especies animales y vegetales que en la Tierra; una cocina casi idéntica; unas armas y herramientas también muy parecidas, etc.

¿Qué sentido tiene que un hobbit beba cerveza?


Pues eso: ¿Cerveza? ¿Hecha con cebada? Eso pide una explicación, por que la probabilidad que dos planetas diferentes, desconectados entre sí, compartan una especie vegetal como la cebada es bajísima. Y que una especie inteligente la use para crear una bebida tan parecida, aún más.

Esto en el mundo de la literatura tiene una fácil explicación: no puedes despojar al lector de todo aquello que le sirve de referente. Imaginad el párrafo siguiente en una novela:

Cuayl desmontó de su garrabán y entró en el fugotero para tomarse un rospado doble. Luego miró a su alrededor y vio uno de los extralegos, que se levantó rápidamente desenfundando su pundorrol.

El lector va perdido. Sería mucho más fácil leer:

Alfonso desmontó de su caballo y entró en el salón para tomarse un whisky doble. Luego miró a su alrededor y vio uno de los forajidos, que se levantó rápidamente desenfundando su revólver.

Así que cuando un autor escribe una novela de fantasía cambia algunas cosas pero la mayoría las deja tal como están, por poco verosímil que parezca.

A los autores de novelas las verosimilitud les preocupa hasta cierto punto. Lo importante es la historia que quieren contar. ¿Y a los directores de rol? Yo creo que la verosimilitud nos preocupa algo más. Y no debemos confundir verosimilitud con realismo, no tienen nada que ver.

Creo que eso pasa porque, cuando leemos un libro, no necesitamos situar la acción en un espacio o un tiempo concretos: nos fijamos en la historia. En cambio, cuando jugamos a rol, estamos creando un universo entero, y en ese contexto tiene más sentido preguntarse el dónde y el cuándo.

Seguro que hay una explicación

Para este parecido entre la Tierra y el mundo de fantasía seguro que hay una explicación lógica. Y no sería muy difícil encontrarla: el planeta es una versión de la Tierra en otro plano de existencia; la Tierra es el origen de toda la vida en el universo; o al contrario, la vida se expandió desde un mismo planeta a muchos otros planetas, entre ellos la Tierra; y muchas otras posibles hasta dar con la explicación que más nos guste.

Siempre hay una explicación, pero encontrarla no es la finalidad de esta entrada. La finalidad es responder la pregunta siguiente: ¿Hasta qué punto queremos que nuestro mundo sea diferente?

Los dos extremos

Si intentamos responder la pregunta anterior tenemos dos extremos posibles: en un extremo nuestro mundo es 100% idéntico a la Tierra; en el otro nuestro mundo es 100% original. Entre los dos extremos hay una gama de mundos más o menos parecidos a la Tierra.

He dibujado un gráfico para explicarlo de manera visual.


Siguiendo el gráfico, podríamos clasificar los mundos en cinco categorías.

0 Realidad. Pues eso, la tierra tal cual es, sin añadidos de fantasía ni nada.

1 Realidad alternativa. La tierra pero con algún cambio en la historia: los dinosaurios no se han extinguido; ha habido un holocausto nuclear; los nazis ganaron la guerra; o fueron los aztecas los que “descubrieron” Europa.

2 Realidad ficticia, o fantástica. La tierra pero con añadidos de fantasía o ciencia ficción: existe la magia, los vampiros y hombres lobo;  los hombres llevan implantes tecnológicos; existen los superhéroes; o hay una raza alienígena infiltrada entre nosotros.

3 Mundos paralelos. Se trata de mundos diferentes, pero claramente inspirados en la tierra. Un ejemplo es Théah, del juego Séptimo Mar. El continente de Théah tiene un mapa propio, pero las naciones que lo pueblan recuerdan muchísimo la Europa renacencista. Incluso hay directores que usan el mapa de Europa en lugar del de Théah. Otro ejemplo podría ser Banestorm, ambientación para el sistema GURPS, un planeta al cual llegan humanos de la Tierra a través de vórtices de espacio-tiempo.

4 Fantasía. La categoría más amplia, probablemente. Mundos nuevos en los que resaltan las diferencias, más que los parecidos, con la tierra. Casi todas la ambientaciones de Dungeons & Dragons, si no todas, entran aquí.

5 Ciencia ficción. Hay muchas discusiones sobre si fantasía y ciencia ficción son lo mismo. En esta clasificación las he separado porque creo que la mayoría de entornos que describen planetas “desde cero” son de ciencia ficción. El motivo es que, de no hacerlo, la falta de verosimilitud sería demasiado grande. Rápidamente surgirían preguntas del estilo: ¿Por qué hay caballos a años luz de la tierra? ¿Cómo han llegado hasta allí? Son muchos los ejemplos: Dune, Tatooine, etc.

¿Se puede alcanzar el extremo más lejano?

Por “extremo más lejano” me refiero al más alejado de la Tierra, y para mí la respuesta es no, principalmente por dos motivos. En primer lugar, sería un trabajo descomunal. Tolkien trabajó toda su vida en la Tierra Media y consiguió crear una cosmogonía propia, y unas cuantas lenguas desde cero, pero los hobbits fuman tabaco y beben cerveza. No le quito mérito, lo que quiero decir es que hizo un trabajo descomunal, y aún así su obra está muy cerca de la Tierra.

En segundo lugar, y aunque consiguiéramos crear este mundo completamente diferente, ¿tendría algún interés? Sería un mundo tan alejado de referentes, que difícilmente nadie podría sentirse a gusto en él.

Centrarse en la diferencia

Puesto que alcanzar el extremo más lejano parece imposible, cuando creemos nuestro mundo debemos responder las preguntas siguientes, y son las más importantes de toda esta entrada: ¿Cuál es la diferencia de mi mundo? ¿En qué es diferente mi mundo de los otros mundos? ¿Cómo voy a explotar esta diferencia en las partidas?

Y quizá una última pregunta, que va a favor de algo que podríamos llamar fantasía sostenible: ¿Justifica esta diferencia la creación de un nuevo mundo? ¿Es necesario otro mundo con enanos, elfos y orcos? ¿No podría simplemente aprovechar otro que ya existiera?

Pero aquí hay dos elementos que van en contra de la fantasía sostenible: la fuerza del afán creador interior que nos desborda y nos pide a gritos crear mundos nuevos; y el copyright, claro, pero este es otro tema.

Propuesta de solución: ¿Por qué no inventamos entre todos?

Si, a pesar de todo, queremos crear un mundo lo más diferente posible, os hacemos una propuesta. Se trata de aprovechar la sabiduría de las masas. Partimos de la idea básica que cinco mentes piensan más que una. Como directores, podemos pensar en un entorno y una trama argumental, pero por lo demás utilizaremos a los jugadores, que nos ayudarán a tomar algunas decisiones. Esto no es nada nuevo, en Fate Core ya sugieren un sistema en esta línea.

Por ejemplo, jugamos en un entorno de fantasía épica medieval: ¿A qué especie pertenecen los jugadores? Bueno, pues ¿Por qué no dejamos que las creen los mismos jugadores sobre la marcha? Aunque sea con una pequeña guía para que se adapte a la campaña que tenemos pensada. Y cuándo los jugadores deban desplazarse de una ciudad a otra, en lugar de hacerlo con caballos, ¿Por qué no pedimos a los jugadores que piensen en alguna montura? ¿O un transporte diferente, siempre que encaje con la campaña?

Conclusiones

Evidentemente la respuesta a todas estas preguntas es opcional, y podemos jugar y ser felices sin responder ninguna de ellas. De hecho, seguramente seremos mucho más felices si no intentamos responderlas. Pero si, como yo, no podéis evitarlo, espero que esto os haya servido de alguna ayuda, y os animo a que las respondáis en un comentario.